
EL GRITO VACÍO DE ‘AUTODETERMINACIÓN’ EN UN MUNDO DE FRONTERAS
El aire está cargado con la retórica de la ‘autodeterminación’. Desde los sagrados salones de las Naciones Unidas hasta los discursos televisados de los líderes nacionales, se presenta como un absoluto moral el principio de que ‘todos los pueblos tienen derecho a determinar libremente su estatus político’. Sin embargo, para la clase trabajadora global, este ‘derecho’ no es más que una cruel broma: una máscara engañosa que lleva el Estado para proteger los intereses de la clase dominante.
La hipocresía del Estado-nación
Los mismos Estados que insisten en la autodeterminación son los que históricamente se han opuesto a ella siempre que amenazaba con sus propios intereses económicos o militares. Por ejemplo, la historia imperial británica es una lección magistral de esta hipocresía; la idea de autodeterminación se consideraba una amenaza directa al control de las colonias, esencial para los beneficios económicos, la estrategia militar y el prestigio internacional.
Incluso hoy, el Estado-nación sigue siendo una ‘prisión de nacionalidades’. Los líderes predican la superioridad moral de la autodeterminación nacional sobre la soberanía para justificar sus propias reclamaciones territoriales o para socavar a sus rivales, pero siguen siendo los gestores rutinarios de un sistema capitalista que prospera en la explotación.
El mito del interés nacional.
Los socialistas sostienen que no existe tal cosa como un ‘interés nacional» que incluya tanto al explotador como al explotado. El estado-nación es una entidad territorial que
se identifica con un ‘pueblo’ particular solo para gestionarlo mejor en beneficio de la clase capitalista. Cuando se les dice a los trabajadores que ondeen banderas nacionales, se les anima a bloquear el camino hacia cualquier síntesis humana superior y a ignorar el hecho de que no tienen patria que defender.
En este caos elemental, el Estado utiliza el nacionalismo y el racismo como herramientas para dividir a la clase trabajadora, haciendo que los grupos más privilegiados sientan que sus intereses están en manos de sus amos y no de sus compañeros trabajadores.
La verdadera víctima:
La autodeterminación de la clase trabajadora. Mientras los líderes discuten sobre dónde trazar líneas en un mapa, la verdadera autodeterminación de la clase trabajadora es sistemáticamente pisoteada. Definimos el socialismo real como una sociedad donde la producción se libera de las limitaciones artificiales del beneficio y se organiza para el beneficio de todos.
Bajo el sistema actual:
- La libertad es una ilusión: los trabajadores se ven obligados a vender su fuerza de trabajo por un salario, lo que implica proporcionar el trabajo no remunerado que forma la base de la riqueza capitalista.
- Los derechos democráticos son suprimidos: los gobiernos y sindicatos a menudo cultivan el mito de un gobierno todopoderoso mientras insisten en que no se puede hacer nada respecto a las desigualdades sistémicas del capitalismo.
- La solidaridad es saboteada: al enfatizar las fronteras nacionales, el Estado asegura que los trabajadores de diferentes naciones se vean unos a otros como competidores y no como aliados contra un enemigo común.
Un mundo sin fronteras
Afirmamos que el capitalismo es incapaz de un cambio significativo en interés de la mayoría. La lucha por la liberación nacional es frecuentemente una trampa; cuando una nueva burguesía nacional toma el poder, la clase trabajadora se ve explotada por un nuevo grupo de amos y amantes bajo una nueva bandera.
Nuestro objetivo no es la ‘autodeterminación’ de los nuevos estados, sino la abolición del propio estado. Defendemos una sociedad sin clases, sin estado, sin salario ni dinero – una comunidad mundial sin fronteras donde hombres y mujeres cooperen libremente para producir lo que se necesita. Solo reconociendo que son explotados por la misma clase enemiga en todos los países, los trabajadores podrán recuperar su verdadera identidad y lograr una verdadera autodeterminación a través de una revolución democrática global.
JAKE AMBROSE (Australia)
Partido Socialista

Deja un comentario