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Movimiento Socialista Mundial

EL FALSO COMUNISTA SOVIETICO

Lenin nunca fue comunista en el sentido estricto que se le atribuye. Su proyecto político se sostuvo en una apuesta clara por el capitalismo de Estado, es decir, por una burocracia partidaria que gobernaba sin eliminar las dinámicas capitalistas. Esa fórmula, que aún se reproduce en países donde el izquierdismo gobierna, se sigue confundiendo con socialismo, aunque en realidad no lo es.

En El Estado y la revolución reconoció que el capitalismo monopolista de Estado era la forma concreta que adoptaba el sistema en su época, describiéndolo como una fusión entre el poder estatal y los grandes monopolios. Esa constatación lo llevó a plantear que la dictadura del proletariado debía servirse de ese mismo mecanismo, pero bajo control obrero. No se trataba de abolir la propiedad ni el trabajo asalariado, sino de utilizar las estructuras capitalistas como herramienta de transición.

La Nueva Política Económica (NEP), lanzada en 1921, confirmó esta visión. Lenin la llamó abiertamente “capitalismo de Estado” y la justificó como necesaria para reconstruir la economía tras la guerra civil. Permitió la iniciativa privada, el comercio abierto y concesiones extranjeras, mientras el Estado mantenía el control de los sectores estratégicos. Era un híbrido que mostraba que el socialismo leninista no era más que un capitalismo regulado por el Estado obrero.

La supuesta transición hacia el comunismo quedó atrapada en ese modelo. Lenin hablaba de dictadura del proletariado, socialismo y comunismo como etapas sucesivas, como si fueran cosas distintas, aunque en la práctica nunca se materializó la sociedad sin clases ni sin Estado que Marx había imaginado. Socialismo y comunismo se confundieron en su discurso, y ambos quedaron reducidos a un horizonte discursivo más que a una realidad concreta.

Lenin utilizó el marxismo como bandera ideológica para legitimar la ruptura con el zarismo, pero en los hechos construyó un capitalismo de Estado. Sus propios textos lo confirman: el comunismo fue más un ideal que nunca llegó, y el socialismo se redujo a un capitalismo regulado bajo otro nombre. Su legado no es el de un comunismo puro, sino el de un proyecto de transición marcado por el pragmatismo, la urgencia histórica y la consolidación de una burocracia que perpetuó las dinámicas capitalistas bajo un ropaje revolucionario.

 

Juan Manuel


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